La vida te dice “Sal del camino. Ahora sí puedes dejar que el flujo del universo pase por ti y traiga lo que necesitas”:
Así es, el EGO se nos entromete en el camino. La paradoja es que necesitamos el ego para sobrevivir y funcionar en esta tercera dimensión, la dimensión humana. Ahora bien, debes tener en cuenta que la salida a cualquier paradoja va por aceptar ambas realidades que están en aparente contradicción, viéndolas en conjunto y unidad para usar esta información desde tu neutralidad y operar sobre ellas.
Sé muy bien que el ego tiene mala reputación, pero esto sucede cuando está salvaje, desbocado, abandonado o ignorado. Es cierto que al ego hay que cortarle la cabeza cuando nos juega malas pasadas, sobre todo cuando dirige nuestra vida aliándose con la mente. Pero en otras ocasiones es posible domesticarlo como el principito a la rosa. En este caso, te propongo que conozcas tu ego, lo identifiques y sepas bien cómo dirigirlo desde tu alma.
El ego es como un cuarzo: amplificará lo que sea que esté habitando en ti y lo que esté creyendo tu mente. Por lo tanto, como un cristal, nuestro ego debe estar limpio, programado y bien alineado de modo de actuar como portavoz del alma más que amplificador de heridas y creencias limitantes.
El ego es tu vehículo de identidad humana para funcionar en el plano material. Es tu personalidad compuesta de tus historias, de tus heridas, de tus fracasos y victorias, de tus apegos y de tus creencias acerca del mundo y de ti mismo. De algún modo el ego opera como vehículo para funcionar en el mundo, pero si éste no está bien mantenido y no tiene la dirección correcta, nos llevará a cualquier lado y el viaje será, seguramente, bastante engorroso.
Dado que el ego es la estructura psíquica para operar en la realidad material, debe ligarse a la mente, que provee información y lenguaje desde el plano inmaterial. La mente es, también, bastante maleable y no domesticada, y actuará como un tirano haciendo al ego sentirse constantemente víctima, en un juego de roles complicado. La estructura del ego debe tener, entonces, buenos fundamentos, debe estar enraizada en el lugar correcto, tarde o temprano tenderá a tambalearse o derrumbarse.
Por otro lado, la naturaleza de la mente es creadora, por lo tanto, necesita apegarse a algo para hacerse realidad. En este sentido, la mente puede tener dos formas de manifestación:
En síntesis: El alma, que es la individualización del espíritu encarnado en tu cuerpo físico, es la parte inmaterial, sutil, de tu ser. El ego es el vehículo para que el cuerpo físico funcione con la mente. Y la mente, como vimos, es el puente entre el espíritu y la materia. Dado que tu alma opera más eficiente y acertadamente a través del espíritu-mente, te servirá enormemente conocer cómo estás diseñad@ para que comiences a dirigir tu mente conscientemente y, con ello, comenzar a “domesticar” tu ego para que sea portavoz de tu alma.
Quiero dejarte aquí algunas diferencias principales para que comiences a identificar bien cada uno:
Domesticar el ego es hacer que salga del camino y vaya detrás de ti, siguiendo la evolucion de tu alma, para que el flujo creativo de la vida pueda pasar a través de ti.
Ahora, a practicar y aprender. Te recomiendo comenzar una práctica de Journaling o “escritura consciente”, donde puedas reflexionar acerca de tu experiencia. Obsérvate en las diferentes circunstancias e identifica desde donde estas operando. Dando un paso más allá y comienza a elegir conscientemente cada una de tus acciones desde un lugar más creativo; permítete confiar y seguir tu intuición para que tu espíritu-mente te guie hacia la evolución de tu alma.
“Mi oración es que tu mente encuentre la confianza, tu alma encuentre la paz, que tu encuentres tu propósito en la vida y tu honres la sagrada confianza que viene en cada respiración”. - Yogi Bhajan 12/17/99
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