¿Cuántas veces nos sucede? Oramos por algo y luego llega… pero, claro, ¡no de la forma en que esperamos!
Pero ¿quién dice que no es un regalo? La vida nos pone pruebas y nuestro destino se cumple cuando aceptamos esas pruebas. No te olvides que nos regalos vienen escondidos dentro de las pruebas; las pruebas son sólo el envoltorio, una vez que las abres y las recibes, el regalo está en ti y puedes comenzar a disfrutarlo.
¿Por qué no disfrutar de una prueba? Sé que no son fáciles, pero tenemos que elegir: nos quejamos y nos resistimos o agradecemos y recibimos el regalo para crecer.
¿Cómo reconocer estas pruebas que te hacen evolucionar hacia la vida que anhelas?
¿Tú reconoces pruebas en tu vida?
Agradécelas desde lo profundo de tu ser y se transformarán en bendiciones. Verás cómo tu vida comienza a cambiar.
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